Inicio › Cámaras de vigilancia

Cámaras de vigilancia para casa

Una cámara bien puesta disuade, documenta y te deja mirar desde el móvil. Una mal elegida se queda sin grabar la noche que hacía falta. Aquí está la diferencia.

Esquema con las tres decisiones que ordenan la compra de una cámara: dónde va —una de exterior necesita certificación IP65 o superior y visión nocturna real, una de interior no—, cómo se alimenta —cableada, con batería o con panel solar— y dónde se guarda el vídeo, dentro de la cámara en una microSD o fuera de la casa.
Las tres eliminan catálogo. La resolución, casi nunca.

Lo que decide la compra

Antes de mirar modelos, tres cosas ordenan la elección. Dónde va: una cámara de exterior necesita certificación de resistencia al agua y al polvo (IP65 o superior) y visión nocturna real; una de interior no. Cómo se alimenta: cableada (fiable, requiere pasar cable), con batería (fácil de poner, hay que recargarla cada pocos meses) o con panel solar. Dónde se guarda el vídeo: en una tarjeta microSD dentro de la cámara (sin cuotas, pero si roban la cámara se llevan la prueba) o en la nube del fabricante (a salvo, casi siempre de pago).

El wifi llega a la mayoría de casas; si el punto está lejos del router o es una segunda residencia sin línea, hace falta una cámara 4G con SIM. Empieza por la guía de cámara de vigilancia para exterior.

Guías de compra de cámaras

En camino: cámara con batería frente a cableada, cámara sin cuotas de almacenamiento, y cámara falsa disuasoria.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.