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Sensores y detectores

Los sensores son la parte barata de la seguridad y la que más veces evita un disgusto: un escape de agua, un principio de incendio, una ventana abierta a las cuatro de la mañana.

Dos familias: intrusión y siniestro

Los sensores de intrusión —detector de movimiento (PIR), sensor magnético de apertura de puertas y ventanas, sensor de rotura de cristal, sensor de vibración— alimentan la alarma. La regla práctica: proteger primero los accesos (puerta principal, ventanas de planta baja, balcón) y luego los pasos interiores obligados (recibidor, pasillo).

Los sensores de siniestro —detector de humo, detector de monóxido de carbono (CO), sensor de inundación— protegen de accidentes y funcionan aunque no tengas alarma. El detector de humo es obligatorio de facto en cualquier vivienda; el de CO es imprescindible si hay caldera, calentador de gas, chimenea o estufa. Empieza por dónde y cómo colocar el detector de movimiento.

Guías de sensores y detectores

En camino: sensor de apertura para puertas y ventanas, detector de monóxido de carbono, sensor de inundación bajo el fregadero, y sensor de rotura de cristal.