Cerradura inteligente para puerta exterior: qué cambia
Una cerradura inteligente para la puerta de la calle, la de un portón o la de una vivienda unifamiliar tiene tres exigencias que no tiene la de una puerta interior: resistir la intemperie, tener cobertura a esa distancia del router y aguantar el frío sin quedarse sin batería. Si el fabricante no declara un grado IP y un rango de temperatura de trabajo, el modelo no está pensado para ir fuera.
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¿Qué cambia respecto a una puerta interior?
En una puerta interior la cerradura vive a temperatura estable, seca y a pocos metros del router. En la puerta exterior —la de acceso a la parcela, la de un porche, la de un chalet o la de un trastero— cambian cuatro cosas a la vez: recibe agua y sol directo, pasa del calor del mediodía a la helada de madrugada, queda más lejos de la señal de casa y está expuesta a la vista de cualquiera que pase. Cada una de esas cuatro descarta modelos distintos, y por eso la mayoría de las cerraduras inteligentes de interior no valen tal cual.
¿Qué grado de protección IP necesita?
El grado IP (norma IEC 60529) es la forma estándar de declarar cuánto aguanta un aparato: el primer dígito mide la entrada de sólidos y polvo, y el segundo la de agua. Para una cerradura que queda a la intemperie, lo razonable es buscar como mínimo IP54 (protegida contra polvo en cantidad limitada y contra salpicaduras desde cualquier dirección) y, si la puerta no tiene ningún voladizo que la cubra, subir a IP65 (estanca al polvo y resistente a chorros de agua).
Dos matices prácticos: el grado IP protege el cuerpo de la cerradura, no garantiza que el teclado siga leyendo bien la huella con el dedo mojado; y muchos modelos declaran el IP solo para el módulo exterior, porque el interior va protegido por la propia puerta. Comprueba a qué pieza se refiere la ficha.
¿Llega el wifi hasta la puerta de la calle?
Es el fallo más habitual y el que menos se comprueba antes de comprar. Una cerradura de la puerta de entrada de un piso está a pocos metros del router; la de una cancela al final del jardín puede estar a veinte metros y con una pared de por medio. Antes de decidirte, ponte con el móvil en la puerta y mira cuánta señal de tu red te llega ahí: si el móvil ya sufre, la cerradura sufrirá más, porque su antena es mucho más pequeña.
Si la cobertura no llega, hay tres salidas: un punto de acceso o repetidor más cerca de la puerta; un modelo bluetooth con puente (un pequeño enchufe dentro de casa que hace de intermediario y da acceso remoto sin que la cerradura toque el wifi); o renunciar al control remoto y quedarte con apertura local por código o huella, que en muchas puertas exteriores es todo lo que se necesita. La diferencia entre estas tecnologías está desarrollada en la guía de cerradura wifi frente a bluetooth.
¿Aguanta la batería el invierno?
El frío reduce la capacidad efectiva de cualquier pila, y una cerradura exterior lo nota más que una interior porque está expuesta. Tres cosas a mirar en la ficha: el rango de temperatura de trabajo declarado (que debe cubrir con margen las mínimas de tu zona), el tipo de pila (las de litio se comportan mejor en frío que las alcalinas) y, sobre todo, la entrada de emergencia: llave física de reserva o contactos externos para dar corriente puntual desde una batería portátil. Una cerradura exterior sin ninguna de las dos es una avería esperando a que llueva.
Añade a eso el aviso de batería baja: debe llegarte con antelación suficiente, no el día que ya no abre.
¿Sirve sobre cualquier puerta?
No. Antes de comprar hay que medir tres cosas de la puerta: el tipo de cerradura actual (de embutir con bombín europeo, de sobreponer, multipunto de varillas), el grosor de la hoja —las puertas exteriores y las metálicas de portón suelen ser más gruesas que una interior, y muchos kits solo cubren cierto rango— y la distancia del bombín al canto. Los modelos que se montan por dentro sobre la cerradura existente son los más fáciles, pero necesitan que la llave pueda quedarse puesta por el interior, algo que en una cancela o en un portón muchas veces no ocurre.
En puertas metálicas hay un problema añadido: el metal atenúa la señal inalámbrica, así que la cobertura que medías antes puede empeorar al montar el aparato.
¿Y la seguridad frente a manipulación?
La misma regla que en cualquier otra puerta: la parte inteligente aporta comodidad y control, no resistencia. Lo que decide si la puerta aguanta es el mecanismo mecánico que hay detrás —el bombín, el escudo que lo protege y los puntos de cierre—, y eso no cambia por añadir un motor y una app. En una puerta exterior el asunto pesa más porque está a la vista y sin testigos, así que si vas a invertir, invierte primero en la parte mecánica y después en la electrónica. Lo explicamos con detalle en la guía de cerradura inteligente y en la del cerrojo de seguridad.
Antes de comprar, comprueba esto
- Grado IP declarado (mínimo IP54; IP65 si no hay nada que la cubra) y a qué módulo se refiere.
- Rango de temperatura de trabajo, con margen sobre las mínimas y máximas de tu zona.
- Cobertura real medida en la puerta, no supuesta. Si no llega: repetidor, puente bluetooth o apertura solo local.
- Compatibilidad: tipo de cerradura, grosor de hoja y si la llave puede quedarse puesta por dentro.
- Plan B sin batería: llave física de reserva o contactos externos de emergencia.
Preguntas frecuentes
¿Puedo poner una cerradura inteligente de interior en la puerta de la calle?
No es recomendable. Un modelo de interior no declara grado IP ni rango de temperatura para intemperie, así que la humedad, la lluvia y el frío pueden dejarlo fuera de servicio o acortar mucho su vida. Para una puerta exterior busca al menos IP54, y IP65 si no hay ningún voladizo que la proteja.
¿Qué grado IP necesita una cerradura de exterior?
IP54 como mínimo: protegida frente al polvo en cantidad limitada y frente a salpicaduras de agua desde cualquier dirección. Si la puerta está completamente descubierta, mejor IP65, que es estanca al polvo y aguanta chorros de agua. Comprueba si el fabricante da ese grado para el módulo exterior o para el conjunto.
¿Qué hago si el wifi no llega hasta la puerta?
Tres opciones: acercar la red con un repetidor o punto de acceso, elegir un modelo bluetooth con puente enchufado dentro de casa que dé el acceso remoto, o renunciar al control a distancia y usar apertura local por código o huella. Mide la cobertura con el móvil en la propia puerta antes de comprar.
¿Se queda bloqueada la puerta si se agota la batería?
No debería. Los modelos serios avisan con antelación de batería baja y mantienen una vía de emergencia: llave física de reserva o contactos externos para dar corriente puntual desde una batería portátil. En una puerta exterior esa vía de emergencia es imprescindible, no un extra.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- Agencia Española de Protección de Datos. Guía sobre el uso de videocámaras