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Videoportero inalámbrico: qué es inalámbrico y qué no

En un videoportero, «inalámbrico» significa que no hay cable de datos entre la placa de la calle y el monitor de dentro. No significa que no haya cables: la placa exterior sigue necesitando alimentación. Y en la práctica casi todos los modelos la toman de una batería recargable o del cableado del timbre que ya tenías.

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¿Qué se está vendiendo exactamente como «inalámbrico»?

La misma palabra se usa para tres cosas distintas, y es el origen de la mayoría de las devoluciones. Antes de comparar modelos conviene saber a cuál de las tres se refiere la ficha que estás leyendo.

Qué quiere decirQué cable desapareceQué sigue haciendo falta
Enlace por radio entre placa y monitorEl cable de datos que había que pasar desde la puerta hasta el interiorAlimentar la placa (batería o cable del timbre) y alimentar el monitor
Monitor portátilEl cable fijo del monitor a la pared: lo llevas de una habitación a otraUna base o un cargador para el monitor cada pocos días
Sin obra nuevaNinguno: se reutiliza el cableado del timbre o del portero existenteQue ese cableado exista, sea accesible y dé el voltaje correcto

El tercer caso es el más confuso de todos, porque el fabricante llama «inalámbrico» a un equipo que va cableado, solo que aprovechando cables que ya estaban puestos. Es una distinción importante si vives de alquiler o en una comunidad de vecinos donde no puedes tocar la instalación.

¿Un videoportero inalámbrico funciona sin corriente?

No. La placa de la calle tiene que grabar, iluminar de noche y transmitir, y eso consume. Las dos formas de alimentarla son:

  • Batería recargable. Es lo que permite instalar de verdad sin tocar un cable. A cambio hay que desmontar la placa y recargarla cada cierto tiempo (el intervalo depende sobre todo de cuánta gente pase por delante, porque cada detección enciende la cámara), y en invierno el frío recorta la autonomía anunciada.
  • Cable del timbre antiguo. Si ya tenías un timbre con transformador, la placa se alimenta de ahí y te olvidas de las recargas. Antes de comprar hay que comprobar el voltaje del transformador: los timbres domésticos suelen moverse entre 8 y 24 V, y no todos los modelos aceptan cualquier transformador antiguo.

El monitor interior tiene el mismo dilema en pequeño: o va enchufado a la corriente, o es portátil y hay que devolverlo a su base.

¿Hasta dónde llega el enlace sin cable?

El alcance que aparece en la caja se mide en campo libre, sin obstáculos entre los dos aparatos. En una vivienda real esa cifra se reduce mucho: un muro de carga, una puerta metálica, un forjado entre plantas o un cuadro eléctrico pueden dejar el enlace a una fracción de lo anunciado. Además, hay un agravante estructural: la placa está siempre en el peor sitio posible, en el límite exterior de la casa y muchas veces detrás de una puerta blindada.

La comprobación sensata es dejar la placa apoyada, sin taladrar ni pegar nada, en el punto exacto donde iría. Pon el monitor donde lo vas a usar y verifica que la imagen entra fluida y el audio no se corta. Si el enlace falla ahí, va a fallar igual atornillado.

¿Cuándo compensa frente a uno cableado?

El inalámbrico gana en tres situaciones. Cuando no hay cableado previo y pasarlo implica obra. Cuando no puedes intervenir en la instalación por ser inquilino o depender de la comunidad. Y cuando quieres probar antes de comprometerte a una instalación definitiva.

El cableado gana cuando ya existe la canalización y cuando quieres despreocuparte de las baterías para siempre. También cuando el aparato va a controlar la apertura eléctrica del portal o de una verja: ahí hay que llevar corriente al abrepuertas de todos modos, así que el ahorro de no cablear desaparece.

El detalle que se pasa por alto: inalámbrico no es wifi

Son dos cosas independientes y conviene no mezclarlas. Inalámbrico describe el enlace entre la placa y el monitor, que funciona dentro de casa aunque se caiga internet. Wifi describe la conexión del aparato a tu router, que es lo que permite que te avise al móvil cuando no estás.

Existen videoporteros inalámbricos sin wifi, solo avisan al monitor de dentro, y videoporteros cableados con wifi. Si lo que quieres es enterarte de quién llama estando fuera, lo que necesitas mirar es el apartado de wifi, no el de inalámbrico.

Antes de colgarlo: lo que graba tu placa

Un videoportero con cámara que enfoca solo tu propia puerta y el felpudo no plantea problemas. Si el encuadre alcanza el rellano común, el portal o la vía pública (algo fácil en un chalet con la placa junto a la verja), el tratamiento de esas imágenes entra en el terreno de la protección de datos.

Y la Agencia Española de Protección de Datos publica una guía específica sobre el uso de videocámaras que conviene leer antes de fijar el ángulo. La regla práctica: encuadra lo tuyo y evita barrer espacio ajeno.

Preguntas frecuentes

¿Un videoportero inalámbrico funciona sin corriente?

No. «Inalámbrico» se refiere al enlace entre la placa de la puerta y el monitor, no a la alimentación. La placa exterior necesita batería recargable o los cables del timbre antiguo, y el monitor interior necesita enchufe o cargarse cada cierto tiempo.

¿Cuánto alcance tiene un videoportero inalámbrico?

El alcance que anuncia el fabricante se mide en campo libre y sin obstáculos. Dentro de una vivienda, cada muro de carga, cada puerta metálica y cada forjado recortan esa distancia, y la placa suele estar en el punto peor comunicado de la casa. Conviene comprobar el enlace antes de fijar nada a la pared.

¿Es lo mismo inalámbrico que wifi?

No. Inalámbrico describe que no hay cable entre placa y monitor. Wifi describe que el aparato se conecta a tu router y puede avisarte al móvil fuera de casa. Hay videoporteros inalámbricos sin wifi, que solo funcionan dentro de la vivienda, y videoporteros cableados con wifi.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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