Sensor de rotura de cristal: cuándo ponerlo y dónde
El sensor de rotura de cristal existe para cubrir el único hueco que deja el sensor de apertura: que el vidrio ceda sin que la hoja llegue a abrirse. No es un sensor para toda la casa —en la mayoría de ventanas no aporta nada— sino para los huecos acristalados grandes y accesibles: un ventanal, una corredera de terraza, una puerta de cristal a un jardín.
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¿Cómo sabe un sensor que el cristal se ha roto?
Por dos caminos distintos, y conviene saber cuál compras porque se instalan de forma diferente.
Los acústicos escuchan la estancia con un micrófono y no se disparan por volumen, sino por patrón. Un cristal que se rompe produce dos sonidos encadenados: primero un impacto grave contra la lámina —lo que en la literatura técnica se llama el thud— y después, en un intervalo muy corto, el chasquido agudo del vidrio fragmentándose. Los sensores de doble tecnología exigen las dos partes, en ese orden y con ese margen de tiempo, antes de dar la señal. Ese requisito doble es justo lo que evita que salten con un portazo, con unas llaves cayendo al suelo o con la televisión alta.
Los de choque o vibración son piezoeléctricos: se pegan al propio vidrio o a su marco y miden la vibración mecánica. Reaccionan a la firma concreta de una rotura y no a un golpe cualquiera, siempre que la sensibilidad esté bien ajustada. Cubren una hoja cada uno, así que en un ventanal de varias hojas se multiplican.
¿Acústico o de choque? ¿Y frente a los demás sensores?
| Acústico | De choque (piezoeléctrico) | Sensor de apertura | Detector de movimiento | |
|---|---|---|---|---|
| Qué mide | El patrón sonoro de la rotura | La vibración del vidrio al romperse | Que la hoja se separa del marco | Presencia en la estancia |
| Dónde se monta | Techo o pared frente al cristal | Sobre el vidrio o el marco | Marco + hoja | Esquina, a cierta altura |
| Cuántos hacen falta | Uno puede cubrir varias ventanas de la misma estancia | Uno por hoja | Uno por hoja | Uno por estancia |
| Se lo estropea | Cortinas gruesas, moqueta, puertas cerradas | Vidrio laminado y sensibilidad mal ajustada | Separación excesiva entre piezas | Corrientes de aire y radiadores |
| Falsos positivos típicos | Obras cercanas, cristalería al caer | Portazos y golpes en el marco | Viento con la hoja mal ajustada | Mascotas, si no es pet-immune |
Regla corta: si la estancia tiene varias ventanas y pocas telas, sale más barato y más limpio un acústico bien situado; si el hueco es uno solo y muy grande, o la habitación está llena de cortinas y tapicería, el de choque sobre el propio vidrio es más fiable.
¿Dónde se coloca?
- El acústico, enfrentado al cristal, en el techo o en la pared opuesta, y dentro del radio de cobertura que declare el fabricante para ese modelo. Es un dato de ficha, no una estimación: cada modelo tiene el suyo.
- Con el camino del sonido libre. Las frecuencias altas, que son la mitad del patrón que el sensor busca, las absorben las cortinas gruesas, las contraventanas, la tapicería y las puertas cerradas. Un sensor detrás de una cortina de terciopelo está medio sordo.
- Nunca dentro de un armario, ni encima de un altavoz, ni junto a la campana de la cocina o a un aparato de aire: ruido constante y vibración son su peor entorno.
- El de choque, uno por hoja, pegado donde diga el manual —normalmente en una esquina del vidrio o en el marco, a poca distancia del vidrio— y sobre superficie limpia.
¿En qué huecos compensa de verdad?
Compensa donde hay superficie de vidrio grande y accesible desde fuera:
- Ventanales y correderas de terraza, balcón o jardín.
- Puertas acristaladas y fijos de suelo a techo.
- Huecos de planta baja o de una segunda residencia que se queda sola, donde nadie va a oír nada.
No compensa en una ventana pequeña con persiana, en un baño con vidrio traslúcido y hueco estrecho, ni en una planta alta sin acceso. Ahí el hueco ya lo cubren el sensor de apertura y el detector de movimiento de la estancia, y añadir un sensor más solo añade una pila que mantener.
Dos matices que cambian la decisión de compra:
- Vidrio laminado o de seguridad. No se rompe como un vidrio monolítico: la lámina intermedia sujeta los fragmentos, así que el sonido y la vibración no son los que el sensor espera. Los fabricantes declaran en la ficha qué tipos de vidrio admite cada modelo —monolítico, templado, laminado, con cámara— y hay que mirarlo antes de pagar.
- Este sensor no impide nada. Avisa de una rotura que ya ha ocurrido. Lo que de verdad retrasa una entrada por el cristal es la barrera física —vidrio laminado, lámina de seguridad, rejas—, y eso se trata en blindaje de puertas y ventanas.
¿Y las falsas alarmas?
Es el sensor con peor fama de la sección, y casi siempre por instalación. Lo que las provoca de verdad: obras o una persiana metálica de un local cercano, cristalería cayendo en la cocina, un altavoz potente muy cerca, y en los de choque, portazos sobre el mismo marco. Lo que las reduce: respetar la distancia de montaje del fabricante, alejarlo de fuentes de ruido y vibración, ajustar la sensibilidad por pasos —no directamente al máximo— y verificar con el simulador.
Y la razón de fondo por la que merece la pena bajar las falsas alarmas: si el sensor está integrado en un sistema conectado a una central receptora, cada salto pone en marcha un proceso de verificación de alarma, que es una actividad de seguridad privada regulada y reservada a empresas autorizadas. Un sensor que salta sin motivo no solo molesta: desgasta la credibilidad de todo el sistema. Si esa es tu vía, revisa antes cómo funciona la conexión a una central receptora de alarmas.
Preguntas frecuentes
¿Cómo funciona un sensor de rotura de cristal?
Hay dos familias. Los acústicos escuchan la habitación y buscan un patrón sonoro doble: el golpe grave contra el vidrio y, justo después, el sonido agudo del cristal quebrándose. Solo disparan si reciben las dos partes en el orden y el intervalo correctos, y por eso no saltan con cualquier ruido. Los de choque se pegan al propio vidrio o a su marco y reaccionan a la vibración concreta de la rotura.
¿Dónde se coloca un sensor de rotura de cristal?
Los acústicos van en el techo o en una pared enfrentada al cristal que vigilan, dentro del radio de cobertura declarado por el fabricante y con línea acústica libre: sin cortinas gruesas, muebles ni puertas cerradas entre medias, porque el tejido absorbe las frecuencias altas. Los de choque van uno por hoja, pegados al vidrio o al marco, siguiendo el manual del modelo.
¿Cuándo compensa un sensor de rotura de cristal?
Cuando hay superficie de vidrio grande y accesible desde fuera: ventanales, correderas de terraza o jardín, puertas acristaladas y huecos de planta baja sin persiana. En una ventana pequeña con persiana bajada aporta poco, porque ese hueco ya lo cubren el sensor de apertura y el detector de movimiento de la estancia.
¿Funciona con vidrio laminado o de seguridad?
No siempre igual. El vidrio laminado no se comporta como uno monolítico al romperse, porque la lámina intermedia sujeta los fragmentos, y eso cambia el sonido y la vibración que el sensor espera. Los fabricantes declaran con qué tipos de vidrio es compatible cada modelo: hay que mirarlo antes de comprar y comprobarlo con el simulador de rotura de la marca, no suponerlo.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- Boletín Oficial del Estado. Ley 5/2014, de 4 de abril, de Seguridad Privada
- Boletín Oficial del Estado. Orden INT/317/2011, de 1 de febrero, sobre medidas de seguridad privada