Detector volumétrico: qué significa y qué tecnología lleva dentro
«Volumétrico» no es una tecnología: es una forma de cobertura. Un detector volumétrico vigila un volumen de espacio (una habitación, un pasillo, el hueco de una escalera) y salta cuando alguien se mueve dentro de él, venga por donde venga. Eso lo distingue de los sensores que vigilan un punto concreto, como el magnético de una ventana, y de los que vigilan una línea, como una barrera. Dentro de esa carcasa puede haber tres tecnologías distintas, y elegir mal es la causa número uno de falsas alarmas.
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¿Por qué se llama «volumétrico» y no «de movimiento»?
Porque en seguridad la palabra describe la geometría de la protección, no lo que el sensor busca. La distinción no es un capricho de catálogo: está en la propia normativa española.
La Orden INT/317/2011, de 1 de febrero, sobre medidas de seguridad privada fija cómo se protege una cámara acorazada. Su artículo 8.4 exige «detección sísmica, microfónica u otros dispositivos que permitan detectar cualquier ataque a través de paredes, techo o suelo y detección volumétrica en su interior».
Esa frase resume la lógica entera de un sistema de alarma, y sirve igual para un piso. Unos sensores vigilan por dónde se entra y otros vigilan el espacio de dentro. Un sensor volumétrico es siempre de los segundos. Por eso no sustituye al sensor de apertura de una puerta ni al sensor de rotura de cristal de una cristalera. Aquellos avisan en el momento de entrar, este avisa cuando ya se está dentro.
Las tres tecnologías que caben en la misma carcasa
Dos sensores idénticos por fuera pueden detectar de formas completamente distintas:
| Tecnología | Cómo detecta | Dónde acierta | Dónde se equivoca |
|---|---|---|---|
| PIR (infrarrojo pasivo) | Lee cambios de calor a través de una lente que parte el campo en zonas | Interior estable: pasillos, recibidores, dormitorios | Radiadores, chimeneas, corrientes de aire caliente, sol directo por una cristalera |
| Microondas | Emite radiofrecuencia y mide cómo vuelve | Sitios con cambios de temperatura; detecta aunque el intruso esté a temperatura ambiente | Atraviesa tabiques ligeros y cristal: puede detectar en la habitación de al lado o en la calle |
| Doble tecnología (dual) | PIR + microondas, y solo salta si coinciden las dos | Garajes, trasteros, salones con calefacción, locales | Más caro y algo menos sensible: pide dos confirmaciones antes de dar la alarma |
| Lente de cortina | El mismo sensor con otra óptica, en franja estrecha | Cubrir un hueco concreto (una ventana, un pasillo) sin vigilar toda la sala | No es volumétrico de verdad: si se pasa por fuera de la franja, no ve nada |
La pregunta que resuelve la elección no es «cuál es mejor», sino qué hay en esa habitación que se mueva o cambie de temperatura sin ser una persona. Si la respuesta es «nada», un PIR sobra. Si es «un radiador, una gata y una puerta que da al patio», la doble tecnología se paga sola en noches sin sobresalto.
La otra etiqueta que verás: los grados de seguridad
En las fichas técnicas aparece un «grado» de 1 a 4. Viene de la norma UNE-EN 50131-1, que clasifica los sistemas de alarma de intrusión. Es también la referencia que usa la propia Orden INT/317/2011: para la protección electrónica de una cámara acorazada, ese mismo artículo 8.4 exige que los elementos del sistema tengan grado de seguridad 3.
A una vivienda particular no le impone nadie un grado (esos mínimos son para establecimientos obligados). Pero el número sigue siendo útil como medida de a qué nivel de intento está pensado resistir el equipo. Y sobre todo como forma de comprobar que todos los elementos de un sistema van a la par. No tiene mucho sentido un detector de grado alto colgado de una central que no lo es.
Por qué la industria se toma tan en serio las falsas alarmas
Aquí hay un dato que explica el diseño de estos aparatos mejor que cualquier folleto. Cuando el sistema está conectado a una central receptora de alarmas, la verificación previa a avisar a la policía no es una cortesía del servicio: es una obligación con consecuencias.
La Ley 5/2014, de 4 de abril, de Seguridad Privada, tipifica en su artículo 57.2.j) como infracción grave «la comunicación de una o más falsas alarmas por negligencia, deficiente funcionamiento o falta de verificación previa».
De ahí salen dos cosas que a veces sorprenden al cliente: que la central llame o mire la imagen antes de movilizar a nadie. Y que los instaladores sean tan tiquismiquis con dónde se cuelga un volumétrico.
Un sensor mal puesto no es solo una molestia doméstica; para la empresa que lo mantiene es un riesgo regulatorio. Y la instalación y el mantenimiento de sistemas conectados a central son, según el artículo 5 de esa misma ley, actividad reservada a empresas de seguridad privada.
Volumétrico y mascotas
Los modelos pet immune ignoran animales por debajo de un peso que declara el fabricante, normalmente sacrificando la franja baja del campo de visión. Funcionan bien con un perro que anda por el suelo y mal con un gato que salta. En cuanto el animal sube a una estantería o al respaldo del sofá, entra en la zona alta del cono y dispara igual, por poco que pese.
La solución no es comprar otro sensor, es mover los muebles fuera del campo o girar el detector. Lo mismo vale para las cortinas, los ventiladores de techo y los globos de una fiesta olvidada.
El detalle de alturas, ángulos y errores de montaje está en la guía de dónde colocar el detector de movimiento, que es la parte práctica de este mismo aparato.
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo un detector volumétrico que un detector de movimiento?
Casi siempre se usan como sinónimos, pero no dicen lo mismo. «Detector de movimiento» describe qué busca el sensor; «volumétrico» describe la forma de lo que vigila: un volumen de espacio, frente a los sensores que vigilan un punto (el marco de una ventana) o una línea (una barrera). El detector de movimiento doméstico típico es, efectivamente, un sensor volumétrico.
¿Merece la pena un detector de doble tecnología en una vivienda?
Compensa en los sitios donde un PIR solo se equivoca: salones con radiador o chimenea, estancias con mucha corriente de aire, garajes y trasteros con cambios bruscos de temperatura, y cualquier punto expuesto al sol de una cristalera. En un pasillo interior sin fuentes de calor, un PIR bien colocado suele bastar.
¿Un detector volumétrico funciona con mascotas en casa?
Los modelos llamados pet immune están diseñados para ignorar animales por debajo de un peso que declara el fabricante, normalmente reservando la parte baja del campo de visión. Funcionan si el animal no puede subirse a muebles dentro del cono de detección: un gato que salta a una estantería entra en la zona alta y dispara igual, por poco que pese.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- BOE. Orden INT/317/2011, de 1 de febrero, sobre medidas de seguridad privada (artículo 8.4: detección volumétrica y grado de seguridad 3 según UNE-EN 50131-1)
- BOE. Ley 5/2014, de 4 de abril, de Seguridad Privada (artículo 5, actividades reservadas; artículo 57.2.j), falsas alarmas por falta de verificación previa)